En un marco de alegría, entusiasmo y compromiso renovado, el Consejo de Educación Inicial y Primaria realizó el martes 2 de enero, en el Salón de Actos del 4° piso del edificio “José Pedro Varela”, la toma de posesión como funcionarios del organismo a más de 650 auxiliares de servicio que, contratados por comisiones de fomento escolar, vienen trabajando desde hace varios años en muchas escuelas del país, dedicando muchas horas de su jornada laboral a un trabajo sostenido e indispensable que pueden compartir junto al crecimiento y aprendizajes de los alumnos.

PRENSA PRIMARIA

Garantizar la estabilidad laboral de un gran número de auxiliares de servicio que, entre 2009 y 2016, venían siendo contratados por las comisiones de fomento escolar fue un desafío que el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) debía asumir y así lo hizo, pudiendo celebrar este 2 de enero de 2018 la toma de posesión a más de 650 trabajadores que se incorporan como funcionarios al organismo.

Cabe recordar que esta iniciativa, realizada por el CEIP junto a la Federación Uruguaya de Magisterio - Trabajadores de la Educación Pública (FUM-TEP) a través de la Asociación de Funcionarios de Primaria (AFUPRIM), dispuso un mecanismo de negociación colectiva que estableció criterios o requisitos fundamentales para que, una vez aprobado el mensaje presupuestal solicitado por el Consejo Directivo Central (CODICEN), los trabajadores pudieran avanzar en su ingreso al sistema público.

Entre esos requisitos se destacan varios puntos: los trabajadores deben estar inscriptos en el Registro Cívico Nacional y ser ciudadanos legales (o bien pueden ser designados 3 años después de obtener carta de ciudadanía), carnet de salud vigente, no tener antecedentes negativos en otro empleo público, haber cumplido con el sufragio obligatorio, certificado de buena conducta, haber aprobado 6° año de Primaria y, entre otros más, tener la jura de la bandera (pudiendo ser entregada hasta el 30 de junio de 2018).

Lo más destacable es que, además de estos criterios, la incorporación de estos trabajadores estaba condicionada también por dos puntos: en primer lugar, un informe favorable realizado por los directores de las escuelas, y en segundo lugar, su antigüedad en el desempeño de su función. Es decir, en ningún caso fue el CEIP el que eligió o designó a estos trabajadores, sino más de 650 comunidades educativas que encontraron, en estas personas, actores locales referentes para las escuelas, sus familias, los niños y el barrio, quienes además todos los años eran ratificados o no en su cargo.

En suma, esta regularización es producto de que el CEIP se hizo eco, en su momento, de un tema sensible para muchos trabajadores, quienes durante muchas horas de su jornada laboral, desde su lugar de servicio, comparten el crecimiento y los aprendizajes de los alumnos.