Ante las críticas con respecto a la evaluación en línea y debido a los trascendidos publicados en un medio de prensa de alcance nacional, acerca de que una forma de mejorar los resultados en la educación es a través de la aplicación de pruebas menos exigentes, el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) señala a la opinión pública:

Afirmar que se mejoran los resultados en la educación por aplicar pruebas menos exigentes, refiriéndose específicamente a la evaluación de los aprendizajes en línea, es simplificar erróneamente un trabajo que tiene muchos puntos de interés para toda la comunidad educativa.

La evaluación en línea no pretende sustituir la responsabilidad de los maestros. Por el contrario, pretende aportar herramientas que se han podido construir gracias a la colaboración entre los docentes y las nuevas tecnologías presentes en las aulas. Es decir, estas pruebas complementan su mirada acerca de la marcha de los aprendizajes de los alumnos y promueven la reflexión entre el cuerpo educativo de cada institución.

Más errónea es la afirmación en cuanto a que los datos obtenidos para la investigación publicada fueron recabados en un solo centro educativo y a través de un solo grupo de docentes. En la realidad fueron más de 1.500 maestros los que, luego de cada ciclo de evaluación, contestaron una encuesta en línea acerca de sus impresiones de este tipo de trabajo, dando como resultado promedio un 40% de docentes que dicen que las pruebas de Matemática y Ciencias Naturales fueron difíciles o muy difíciles.

Otro argumento erróneo bajo esta idea de que las pruebas en línea son más fáciles porque se buscan mejores resultados es señalar que, “mientras la evaluación de este año tuvo 20 preguntas, la de los dos años anteriores habían tenido 24”. Este año la prueba de Ciencias Naturales fue de 20 actividades para 3° y 4° y de 24 para 5° y 6°. En Lectura fue de 20 para los cuatro grados y en Matemáticas los cuatro grados tuvieron una prueba de 24 actividades. Se pretendió decir que las pruebas fueron más cortas y con menos textos para analizar, cuando lo cierto fue que se solicitó que los textos fueran más breves a efectos de que se adecuara a la lectura en pantalla por parte de los alumnos, en el entendido que, más breve no significa más fácil.

Este año más de 180.000 alumnos realizaron la prueba (no 120.000 como trascendió) y se hicieron alrededor de 500.000 evaluaciones, lo que indica una vez más el especial esfuerzo y dedicación que desarrollan los maestros. La evaluación formativa no pretende ser un reflejo de las condiciones de enseñanza y de aprendizaje de las aulas, sino generar una situación nueva y continua que desafíe a los alumnos.