Ya son 1000 las escuelas que impulsan la lectura desde el proyecto Biblioteca Solidaria y las colecciones de libros de literatura infantil llegaron a las escuelas inscriptas. Vecinos, familiares, ex alumnos y voluntarios se integran al Equipo Comunitario de Lectura de la escuela o jardín de su barrio con el propósito de que los niños incorporen la lectura como una práctica cultural.

Primero fueron 300, luego 500 y ahora 1000 las escuelas y jardines participan en Biblioteca Solidaria. Este proyecto, que implementa el Programa de Lectura y Escritura en Español (ProLEE) y el CEIP desde el 2014, une a la comunidad y a la escuela en procura del acceso a la cultura a través del mejoramiento de la lectura.

Cada mayo se invita especialmente a vecinos, familias, exalumnos, grupos de maestros u otros profesionales jubilados y voluntarios en general de todo el país a que se acerquen a la escuela de su barrio y se integren al Equipo Comunitario de Lectura. Para que este equipo pueda leer semanalmente a los niños, ProLEE entregará una colección de 50 libros de literatura infantil.

Entre los objetivos del proyecto está el de redoblar el esfuerzo para formar una comunidad lectora, con intervenciones simples pero de gran impacto en los aprendizajes (como leer y conversar sobre las lecturas realizadas con los estudiantes). Todas estas acciones harán posible que se superen muchas de las dificultades de comprensión, al tiempo que expandirá el universo cultural de los niños y sus familias para que puedan ser partícipes críticos y creativos de esta sociedad.

Un espacio de conversación

“Todos aquellos vecinos o familias que tengan cercana una escuela, les pedimos que se acerquen y que se integren al Equipo Comunitario de Lectura”, invitó la coordinadora de ProLEE y Biblioteca Solidaria, María Guidali. Lo que se busca con los adultos en las aulas, explicó la responsable, es elevar la frecuencia de lectura: “el maestro lee, el niño lee por sí mismo y además se suman estos actores para hacer más presente la lectura en la escuela como una práctica continuada y sostenida que se mantiene durante todo el año”.

“Buscamos la ampliación del léxico, la posibilidad de reformular lo que el texto dice -que los niños puedan decir con sus palabras lo que comprenden-, les hemos propuesto itinerarios de lectura para que puedan poner en relación las informaciones”, resume Guidali y continúa: “les hemos dado herramientas para que identifiquen la intertextualidad del texto y el cómo se genera y gestiona un espacio de conversación sobre lo leído”.

La coordinadora del programa informó además que ya comenzaron los encuentros departamentales de Biblioteca Solidaria: 23 jornadas -jurisdicción por jurisdicción- donde los responsables del programa se reúnen con los maestros del proyecto en cada escuela. Los encuentros empezaron el 15 de mayo y finalizarán antes de las vacaciones de julio.