Montevideo, 5 de agosto de 2019

El Informe sobre el Estado de la Educación del Uruguay 2017-18, da continuidad a una práctica iniciada por el INEEd para los bienios 2013-14 y 2015-16 que, dispuesta por la Ley General de Educación, brinda información relevante para la ciudadanía. Compartiendo el valor y la oportunidad del mismo, el CEIP ofrece una visión complementaria para enriquecer el diálogo en materia educativa.

  1. La Asignación de recursos y equidad, (Cap. 1) da cuenta exclusivamente de los costos salariales docentes de Educación Secundaria, concluyendo que “el sistema no está logrando volcar más recursos a los centros con mayor vulnerabilidad”.

    En el caso del CEIP la inversión se concentra en los sectores populares lo que redunda en un gasto progresivo tendiente a la equidad. Es así que el costo anual por alumno en escuelas comunes es de   $ 58.112 mientras que en las APRENDER (quintil 1 y 2) es de $ 69.018. Asimismo, en las escuelas de Tiempo Completo (ubicadas en contextos menos favorables) el costo anual es de $ 105.320, y en las de Tiempo Extendido (en contextos más favorables) es de $ 94.907. Estos gastos incluyen salario docente y no docente, y otros gastos propios de la gestión como la alimentación.

    En lo que hace a otros recursos como libros y textos, la distribución es universal y asciende a una inversión de $ 65.000.000.

    La focalización redistributiva del presupuesto también se manifiesta en el tamaño medio de grupo que se ubica en 21 alumnos en las escuelas de Quintil 1 y en 24 en las escuelas de Quintil 5 (Año 2018, promedio de 1° a 6°).

  2. El Perfil de los estudiantes de formación docente, (Cap. 2) es un aporte que el CEIP toma para afianzar la formación en servicio por la que año a año transitan alrededor de 6.000 docentes. El hecho de comparar estudiantes de carreras de diferente extensión y costos asociados según los resultados obtenidos en las pruebas PISA 2009 merece reparos y es menos significativo que el compromiso, la responsabilidad y el esfuerzo sostenido por ser mejores profesionales que se observa día a día en las aulas del país. La formación permanente es un logro y una práctica docente que relativiza el origen socio-académico de los maestros.

  3. Las Profesiones y salarios durante el siglo XX, (Cap. 3) presenta la serie salarial fundamentalmente del siglo pasado (solo un gráfico llega al 2014). Si bien los datos son interesantes, se pierde el impacto del esfuerzo presupuestal de los últimos años y del proceso de negociación salarial que redundó en un 10% de aumento en el período omitido, y un acumulado del 80% de mejora si se lo compara con el año 2005.

  4. Las Inasistencias docentes en inicial y primaria, (Cap. 4) brinda información útil aunque no diferencia entre inasistencias docentes y pérdidas de clases de los alumnos, siendo dos aspectos distintos. Con respecto a las inasistencias docentes, lo primero que vale  mencionar es que casi el 95% de los maestros son mujeres y además el 44% de ellas menores de 40 años. Esto lleva a considerar que las licencias por maternidad, lactancia o cuidados son mayores que en la plantilla de funcionarios de otro organismo con otras características demográficas.

    De hecho, el INEEd señala que el promedio de 20 faltas al año incluye  las vinculadas a la maternidad. Metodológicamente no parece conveniente promediar esas licencias largas -que suponen un derecho de las mujeres- con inasistencias injustificadas o de otra índole. Tampoco parece adecuado interpelar a los docentes por faltar haciendo uso de derechos legítimos. En ese sentido, el CEIP utiliza el requisito de la asistencia para que los docentes accedan a otros cargos o a algunos cursos, pero las faltas por maternidad o lactancia no se computan.

    Por otro lado, la pérdida de clases por ausentismo docente es un tema que el CEIP ha atendido mediante la suplencia inmediata, donde el director designa a otro docente inscripto en la propia escuela (circular 662).

  5. Necesidades educativas especiales en primaria y media (Cap. 6), aporta información relevada por Aristas, de una muestra de escuelas que deja afuera a priori las escuelas especiales que en 2018 atendieron a 6.025 alumnos. Otros 11.810 niños con necesidades educativas especiales fueron atendidos por maestros de apoyo o maestros itinerantes y 1.490 por otros técnicos.

    Las escuelas de la Red Mandela, las escuelas especiales, los Complejos Educativos Inclusivos Comunitarios, ofician de centros de recursos para los docentes que apelan a recursos formados. Vale recordar que en los últimos años el CEIP, en coordinación con FLACSO y UNICEF, formaron más de 500 maestros en un curso de Formación en Educación Inclusiva. Esta capacitación muestra que la educación inclusiva no sólo incorpora alumnos con diversas discapacidades, sino que es capaz de adecuar, adaptar y desarrollar estrategias, dispositivos y apoyos que posibiliten los mejores resultados de todos los alumnos.


Hechas estas puntualizaciones, el CEIP invita a leer el documento 10 Claves educativas del siglo XXI, donde se puede observar retrospectivamente el camino recorrido e identificar los desafíos que aún quedan por delante.

Ver Comunicado versión pdf