El CEIP, MIDES e INEFOP trabajan en la apertura de un nuevo centro socio-educativo en Montevideo. Es un proyecto de continuidad educativa destinado a jóvenes con discapacidad en situación de dependencia severa, que fueron alumnos de las escuelas especiales del CEIP pero que luego no logran seguir sus estudios dentro del sistema educativo formal. Hoy viernes 16 de agosto se firmó el acuerdo para la instrumentación de los talleres que funcionarán en el Centro Tiburcio Cachón.

Este proyecto involucra al CEIP, MIDES e INEFOP con el objetivo de crear el centro Nº 387 para atender a los adolescentes y jóvenes que no pueden tener continuidad dentro del sistema educativo formal, debido a sus discapacidades severas. Como antecedente, existe un acuerdo previo firmado entre el CEIP y el MIDES donde el Ministerio proporciona el local para que este proyecto sea posible -el Centro Tiburcio Cachón-, además de los fondos y suministros para el mantenimiento del edificio, la limpieza y su seguridad.

Este viernes 16 de agosto en la sala de sesiones del Edificio “José Pedro Varela” del CEIP, se firmó un nuevo convenio entre Primaria e Inefop que complementa el acuerdo anterior, donde el instituto de formación proporcionará a los fines del proyecto algunos de los cargos docentes y el equipamiento para los talleres con los jóvenes. Por su parte el CEIP proporcionará los cargos de director, dos maestros, un profesor de arte y forografìa y un profesor de educación física. Los traslados también serán responsabilidad del CEIP (un micro proporcionado por Primaria), junto a un subsidio por parte de BPS a las familias.

“No hay designios inevitables”

Este nuevo proyecto de continuidad educativa apunta a una población de adolescentes y jóvenes (entre los 18 y 30 años) que oportunamente fueron alumnos de las escuelas especiales del CEIP, personas con pluridiscapacidades y en situación de dependencia severa: ciegos, con discapacidad visual, impedimentos motrices o discapacidad intelectual. A ellos estarán dirigidos los talleres de sublimación (estampado de ropa), agrario, arte y fotografía, telares y estampados, que funcionarán en el Tiburcio Cachón.

“Se ha hecho todo lo posible para trabajar con estas personas que tienen discapacidades, a veces varias al mismo tiempo, lo que complejiza mucho la situación”, sostuvo la ministra del MIDES Marina Arismendi. “Junto al CEIP, tenemos una larga historia de trabajo hacia la inclusión educativa de esta población. Ese el gran desafío que tenemos por delante”, agregó la ministra. En este trabajo conjunto e interinstitucional, INEFOP se suma para brindar las herramientas hacia la inclusión laboral y el desarrollo en el mundo trabajo: “un camino hacia una mayor autonomía” para estos jóvenes que egresan de las escuelas especiales y “aquí tienen un proyecto de continuidad”, sostuvo Arismendi. El director de Inefop, Eduardo Pereyra, coincidió con la ministra y también destacó el trabajo coordinado entre los tres organismos que participan del proyecto, felicitando la firma del nuevo convenio.

“Estábamos en deuda con esta población”, agregó a su turno Graciela Riotorto, inspectora nacional de Educación Especial del CEIP. “Siempre estamos en la búsqueda permanente del tránsito y la continuidad educativa de nuestros estudiantes, ahora lo estamos logrando. El esfuerzo tiene sus frutos: estamos contentos con el proceso que estamos haciendo, siempre junto a las familias”, opinó la inspectora. Por su parte, Begoña Grau, responsable del Programa Nacional de Discapacidad del MIDES, coincidió en el “debe grande que hay con esta población”, por lo que “trabajar en forma conjunta es la forma de llegar más lejos”.

En nuestro país, la educación pública nació proponiéndose objetivos democráticos e igualitarios y en su proceso de desarrollo, mantuvo la preocupación por responder a las necesidades educativas de los sectores de mayor vulnerabilidad, sin exclusiones. Con este proyecto se concreta así una propuesta de educación inclusiva respetuosa de los requerimientos particulares de estos jóvenes.

En este sentido y sobre el final del evento, Héctor Florit, consejero del CEIP, también felicitó el encuentro de voluntades institucionales y preocupaciones comunes para dar nuevas oportunidades a estos jóvenes: “hay que procurar revertir cualquier determinismo que pese sobre las personas: todos los que educamos sabemos que no hay designios inevitables, que todo se puede cambiar si se trabaja hacia la equidad y abrir las oportunidades a todos”. Esa es la forma de trabajar para revertir la deuda histórica de nuestro país hacia la continuidad y la inclusión, agregó. Y ese esfuerzo no se puede hacer en soledad, sino en “los lazos compartidos”, sostuvo Florit.

“El destino que se le está dando al Centro Tiburcio Cachón es una buena señal de cómo articular los recursos para atender a los más débiles”, concluyó.