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La repetición en sus mínimos históricos
A pocas horas de cerrar los datos preliminares del año lectivo, el CEIP los presenta a la opinión pública a fin de mostrar los avances alcanzados y los desafíos con los que aún se enfrenta. Entre ellos, la repetición alcanzó nuevamente su mínimo histórico (3.5%) como resultado de las políticas tendientes a la equidad.

En cuanto a la situación en primaria, en primer lugar se señala la información recabada respecto a la situación de los estudiantes de 1ero a 6to. Se trata de 243.221 alumnos que finalizaron el año lectivo de los cuales 8.482 deberán recursar el año próximo el mismo grado escolar pero partiendo de la información que sus docentes de 2019 dejan registrada en el RUA (Registro Único del Alumno). Esta información es fundamental para la atención de los niños en el año entrante.

Si bien el porcentaje de repetición sigue cayendo y alcanza el 3.5% (716 niños menos que en el 2018), lo interesante es rescatar las prácticas que se llevan adelante en cada grupo y en cada escuela para personalizar los procesos de enseñanza. Diversas estrategias se han implementado: maestros comunitarios, maestros de apoyo, proyectos PODES, evaluaciones tempranas, materiales como los Cuadernos para Leer y Escribir y los Cuadernos para Hacer Matemática, entre otras.

Esta caída de la repetición, que supone bajar a la mitad el porcentaje en diez años, solo es comparable con lo que sucedió con la implementación del Plan Varela, que buscaba bajar los índices de repetición en primero sin perder calidad en la educación impartida. En esos años hubo una caída importante en la tasa de repetición que pasó de un promedio cercano al 25% en 1965 al 17% en 1975.

Esto evidencia que la discusión en torno a la repetición no es nueva. De hecho ya desde comienzos del siglo XX se cuestionaba la repetición como herramienta para mejorar los aprendizajes. Más adelante, en 1965 el informe de la CIDE señalaba que la repetición era uno de los principales problemas del sistema educativo. También a fines de los 90 se intentó bajar la repetición en primer año mediante el pasaje automático, que tuvo efectos iniciales pero no sostenidos. Recién en este siglo se comenzó a bajar este porcentaje como resultado de políticas tendientes a la equidad.

Este esfuerzo ha reducido la brecha social entre los alumnos de los contextos más favorables y menos favorables, sin embargo la repetición sigue siendo mayor en los quintiles más vulnerables: mientras que el quintil 1 repite un alumno cada 18, en el quintil 5 lo hace uno de cada 54.

La brecha se correlaciona con la asistencia insuficiente (la que refiere a los niños que asistieron a clase más de 70 días, pero menos de 141). En 2019, este dato es parecido al del año anterior (10.9% en 2019 y 11% en 2018) y uno de los desafíos que es preciso seguir atendiendo es el porcentaje en los quintiles más vulnerables: mientras que en el quintil 1 supera el 18% de los niños, en el quintil 5 no llega al 5%.

El abandono intermitente alude a los estudiantes que asistieron 70 días o menos a clase durante un año lectivo. Tampoco hubo cambios respecto al año anterior, siendo 0.6% el dato en ambos años.

Situación en Inicial

La ampliación de la oferta de la educación inicial fue una de las apuestas fuertes de este quinquenio. Esto supuso consolidar la universalización de nivel 4 y 5, y favorecer la incorporación de niños de nivel 3.

91.480 niños finalizaron el año lectivo en Inicial. Al igual que en 2018, 3.2% asistieron a a clases 70 días o menos durante el año 2019 (que tuvo 186 días lectivos). Respecto a la asistencia insuficiente se registró una leve caída pasando de 32.1% en 2018 a 31.2% en 2019. Al igual que en primaria, estos datos de educación incial son más preocupantes en los sectores menos favorecidos.

Estos logros en materia de trayectorias educativas son el producto de las políticas de calidad, integralidad, inclusión y participación llevadas a adelante por el CEIP para toda la escuela pública y permiten ostentar hoy estos máximos históricos en las tasas de promoción.