La Colonia Escolar N° 261 de Malvín ya se ha convertido en un mojón del Programa Educativo de Verano en su tarea de recibir y hospedar a niños y niñas de todo el país, pero también expandiendo hábitos de convivencia y valores como la empatía. Muchos de ellos llegan de visita desde el interior y conocen por primera vez el mar. Es una experiencia inolvidable para los alumnos, también para los docentes que los acompañan.

Luego de treinta años de existencia, el Programa Educativo de Verano (PEV) continúa extendiendo el tiempo pedagógico a las piscinas, playas, colonias y campamentos, ampliando la escuela hacia la ciudad. En ese concepto de aula abierta, una de sus sedes más clásicas es la Colonia Escolar N° 261 de Malvín.
Durante los días de hospedaje en la colonia, los niños comparten distintas actividades en espacios para crecer, aprender e incorporar hábitos, construir vínculos e interactuar entre pares y con adultos en un clima distendido pero con pautas de convivencia bien definidas.
Maria del Carmen Gómez, la directora de la Colonia N°261 de Malvín, explicó que reciben niños durante todo el año: “tenemos escolares desde marzo a diciembre que llegan desde todas las escuelas públicas del país. Recibimos a unos 2300 niños en tandas semanales”.  Los niños llegan y “pasan las 24 horas en la colonia, conocen la ciudad, trabajan la convivencia, los hábitos de higiene, levantarse y tender su cama, la ducha diaria...”. 

Durante enero y febrero, es decir, los meses que dura el PEV reciben a escolares que se alojan durante tres días: “en este entorno maravilloso los recibimos, les brindamos todo lo mejor que tiene la colonia para que puedan disfrutar, conocer la ciudad, participar de actividades recreativas, de juegos, de playa”. 

“Este en un ambiente en el que aprenden y conviven todo el tiempo”, insistió la directora y agregó que desde el año pasado están trabajando un proyecto llamado “Una experiencia emocional”, que la da mucha importancia justamente a las emociones: “el niño no viene solamente a conocer la capital del país en lo histórico, lo geográfico y lo social, sino que aprende a convivir, a estar con otros, a participar y compartir juegos, espacios, el menú diario (la colonia les brinda las cuatro comidas)”. En esa tarea se vuelve fundamental el rol del equipo docente y no docente, que está prácticamente todo el tiempo pensando en la organización, la limpieza y la alimentación, las propuestas de recreación, los talleres de arte, la educación física, entre otros, destacó Gómez. 

“Aquí los niños vienen con unas expectativas impresionantes. Muchas niños del interior no conocen el mar y siempre se repiten las mismas caritas de asombro cuando ven la costa”, relató la directora. Este miércoles 29 de enero la Colonia Malvín recibió a las escuelas N°65 (Durazno) y la N° 95 (Maldonado), un total de 70 niños y seis adultos. Diego Corbo, director de la escuela 65, relató el arribo a Malvín: “Estamos llegando a la colonia con una expectativa muy grande, muchos de los niños ya probaron la experiencia y querían repetir, otros directamente no conocen la playa y la idea es que vivencien esta experiencia que brinda la colonia”. Este año la escuela participa del verano educativo 2020 con el proyecto “Valores”, que ayuda a trabajar precisamente “las falencias de valores” en una escuela enmarcada en “en una zona y un contexto social muy vulnerable”.

Construir empatía con los otros

“Hoy, en el siglo XXI, estos niños están compartiendo en la colonia escolar lo que José Pedro Varela decía del banco escolar en el siglo XIX, es decir, que aquellos que comparten un espacio haciendo uso de un mismo derecho aprenden a reconocerse y a saberse iguales”, resumió por su parte Héctor Florit, consejero del CEIP. Y agregó que éstos son valores que la escuela pública va impulsando y construyendo día a día; “el aprender a compartir, a tener experiencias con niños de otros entornos, de otros contextos, de otros orígenes sociales y con otras historias personales, permite construir empatía y ciudadanía”.
No es solamente la colonia escolar o el verano educativo lo que permite el desarrollo de esta política, recordó Florit, “sino que el conjunto de los campamentos escolares, las colonias en todo el país y los centros de pasantía en las escuelas rurales hacen que en el año 2019 hayamos alcanzado ese objetivo que nos planteamos en el 2015 de que una generación completa, es decir, más de 40 mil alumnos egresan anualmente de la escuela pública habiendo tenido la experiencia de haber disfrutado de una experiencia de convivencia de este tipo”.

Alison (11 años) llegó el miércoles desde la escuela de Maldonado para disfrutar tres días en la Colonia Malvin: “cuando llegamos nos presentamos, cantamos y luego almorzamos. Me encontré con mucha gente nueva que no conocía”, relató emocionada. Por su parte Lorenzo (10 años), de la escuela N°65 de Durazno, contó su llegada: “está muy linda la playa, nos prometieron que íbamos ir hoy a la tarde. Me gustó conocer nuevos amigos y pasarla bien”.