Las autoridades del CEIP recorrieron varios centros educativos de Montevideo en la última etapa de retorno a las clases presenciales. La asistencia de los niños ha aumentado considerablemente, sostuvieron durante la recorrida. También destacaron el enorme esfuerzo y la creatividad de los colectivos docentes, que seguirán enfrentando el desafío de convivir entre la virtualidad y la presencialidad por el resto del año. 

Las autoridades del CEIP, entre ellas la directora general Graciela Fabeyro, recorrieron varios centros educativos de Montevideo este lunes 29 de junio para apoyar la última etapa de retorno a las clases presenciales y observar los procesos de trabajo, pero fundamentalmente para acompañar a las comunidades educativas en el retorno a las aulas.

Había una necesidad de los niños y niñas de volver al vínculo con sus pares: “cuando se observan los rostros -aún por debajo de los tapabocas-, los ojos tienen una luminosidad y alegría desde el día de hoy. Se percibe también cierta inquietud, algún nerviosismo y ansiedad porque para ellos es como volver a empezar pero con condiciones diferentes, que por suerte las tienen bien integradas, las justifican y las fundamentan” , sostuvo Fabeyro durante su recorrida que incluyó la Escuela N°72 “Japón” (Buceo), la escuela N°219 “Olympia Fernández” y el Jardín N°244 “Eduardo Mateo”, ambos ubicados en el barrio Malvín.

Fabeyro destacó el rol del colectivo docente, que “a partir de ahora tendrá un gran desafío en la tarea mixta de presencialidad y virtualidad”. Los docentes también tenían la necesidad de recuperar el vínculo con sus alumnos, sostuvo la directora general: “ese contacto es parte de la profesión, porque además de lo afectivo, lo vincular y esa dimensión subjetiva, está también la dimensión profesional. Y tienen claro que con la virtualidad no alcanza, que ha sido escaso el tiempo compartido y que la presencialidad les permite generar nuevos aprendizajes, reforzar lo ya hecho, trabajar el cara a cara con cada uno en un apoyo individualizado”. “Entonces acá se unen las dos dimensiones: esa más subjetiva, y esta otra de compromiso y ética profesional, que es muy fuerte”, resumió Fabeyro.

Durante la recorrida de este lunes, Fabeyro recordó que cuando hablamos del colectivo docente, no se alude sólo al que está en el aula, sino a todos los equipos docentes, a los maestros coordinadores rurales, los maestros comunitarios, los maestros de apoyo itinerantes, a los equipos de tecnología educativa, a los profesores de educación física o de arte, a las escuelas disfrutables; “todos esos recursos que tiene el CEIP hacen que realmente podamos decir que ésto es una comunidad educativa y de aprendizaje, porque estamos todos aprendiendo, alumnos y mundo adulto también”.

Virtualidad y presencialidad por el resto del año

“La asistencia de los niños ha aumentado considerablemente”, destacó por su parte la Inspectora Técnica del CEIP, Selva Pérez, durante la recorrida por las escuelas de la capital. También destacó que precisamente ese factor fue el diferencial en esta tercera etapa, en relación a las anteriores.

Desde la Inspección y en conversación con el colectivo docente han entendido que el aumento en la asistencia “se debe no sólo al trabajo de los docentes de convocarlos, de sostener las actividades desde la virtualidad y mantener el vínculo, sino también que a nivel social han colaborado en que esta situación de emergencia se visualice tal vez con menor miedo, con mayor confianza y con la convicción de que todo va a estar bien”, sostuvo Pérez. Y eso se ha visto reflejado en las escuelas: “casi un cien por ciento de los niños esperados acudieron a las aulas, acompañados por sus padres”, resumió. En ese aspecto, las familias “han sido un pilar fundamental en esta trilogía ideal que estamos reinventando entre escuela, familia y tecnología”.

“Hay que destacar por sobre todas las cosas la creatividad de los docentes para generar esa hospitalidad y reencuentro en la presencialidad”, resumió la inspectora. Esos equipos docentes van a convivir durante mucho tiempo entre lo presencial y la virtual, por lo que la inspectora técnica de Primaria ensaya un mensaje para ellos: “un insumo para reflexionar es valorar lo que extrañamos de la presencialidad, mientras duró la virtualidad. Habitemos la presencialidad sin miedo, dando la necesaria e imprescindible continuidad y complementariedad entre ambos escenarios, porque nos van a acompañar durante todo este año. Y está bien que sea así, porque es la forma de optimizar el tiempo, de reverberar las propuestas, de profundizarlas, de construirles significado y que el niño entienda qué está sucediendo con el acto de aprender”, concluyó.

Una vuelta con “responsabilidad y orgullo”

“Alegría y compromiso es lo que se demuestra en cada uno de los centros educativos del Consejo de Educación Inicial y Primaria que visitamos”, sostuvo Robert Silva, presidente del CODICEN en esta última etapa de retorno a las clases presenciales. Sobre el proceso agregó: “parece ya tan lejano aquella difícil decisión del 22 de abril de comenzar con las escuelas rurales... y se ha venido logrando con muchísimo éxito la vuelta a la presencialidad, que lo tomamos como un inicio nuevo”.

El éxito se ha logrado, dijo Silva, “gracias al inquebrantable compromiso de docentes, funcionarios y las familias que han generado un círculo virtuoso que se multiplica en miles de escuelas en todo el país”.

En su recorrida por diversos centros educativos de Montevideo recordó que “somos el primer país de América que estamos volviendo a la presencialidad. Y lo estamos haciendo con muchísima profesionalidad, compromiso y orgullo de que la escuela pública uruguaya nuevamente asume -como lo ha hecho históricamente- el desafío de llevar certezas a la familia en estos tiempos de incertidumbres”.