Poder acceder al conocimiento de una segunda lengua –que en el caso del inglés es de comunicación global– es algo que significa muchísimo para cualquier persona, pero todavía más para aquellos niños que, entre los 6 y 12 años de edad, van adquiriendo todos los aprendizajes necesarios para desenvolverse en el futuro, ya que el conocimiento de diversas disciplinas más el de una segunda lengua les permitirá no sólo una nueva forma para comunicarse con los demás, sino también mayores libertades y mayores conocimientos.

En este sentido, que alrededor de 400 alumnos egresados de 6° año de diversas escuelas públicas del país hayan podido acceder –por primera vez en la historia– a certificados de exámenes de la Universidad de Cambridge, es algo más que un hecho significativo: es un logro que indica que se está yendo por el camino correcto, pero además, un reconocimiento que se merecen tanto alumnos como docentes, porque se logró transformar lo que en algún momento fue el privilegio de pocos en un derecho de todos.

En Uruguay, hasta el momento en que la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) firmó un acuerdo con la Universidad de Cambridge para realizar exámenes internacionales de inglés para estudiantes de Primaria y Secundaria, así como también a profesores, sólo estaban reconocidos por Cambridge para certificar sus exámenes los centros privados.

Por esto, lo que sucedió en el Salón de Actos del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), fue una instancia de celebración, ya que se entregaron los primeros certificados de exámenes de la Universidad de Cambridge a egresados de 6° año.

Vale recordar que en diciembre de 2013 se presentaron, voluntariamente, 400 alumnos de 6° año de 17 centros educativos, quienes tomaron los exámenes YLE –especialmente diseñados para niños de hasta 12 años, con un enfoque comunicativo–, es decir, pruebas diseñadas para iniciarse en el aprendizaje de inglés y estructuradas en diversos ítems como la lectura, la escritura, la comprensión auditiva y lo oral.

Durante el acto, la consejera del Consejo de Formación en Educación (CFE), Laura Motta, quien integra el grupo asesor del Programa de Políticas Lingüísticas de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), señaló que la certificación de Cambridge, para el caso de Primaria, “es una gran satisfacción, porque lo que nos está diciendo es que el nivel de inglés de los niños uruguayos tiene un nivel internacional”, agregando que este certificado “asegura que la calidad de la propuesta educativa de la educación pública es de muy buena calidad”.

Motta remarcó que el valor de la enseñanza de Segundas Lenguas y Lenguas Extranjeras es “muy importante porque no solamente es un nuevo medio de comunicación para quien lo practica sino que, además, permite aprendizajes vinculadas a tres vertientes”.

Según la asesora del Programa de Políticas Lingüísticas de la ANEP, la primera tiene que ver con lo instrumental. “Es decir, para qué sirve aprender una lengua extranjera. Aquí podemos decir que sirve para comunicarme con una persona que habla otro idioma, para leer textos en otro idioma, para seguir estudiando, para trabajar”. La segunda vertiente, según Motta, tiene que ver más con las habilidades cognitivas que desarrolla una persona que aprende una segunda lengua, dado que ese proceso de adquisición fortalece otros aprendizajes posteriores. Y una tercera vertiente en el aprendizaje de lenguas es que “permite conocer y conformar la identidad del otro en lo que el otro es, porque cada lengua es depositaria de una cultura”.

Por su parte, el director general del CEIP, Héctor Florit, reconoció que para Primaria se trataba de una jornada de fiesta, “porque obviamente estamos entregando las certificaciones, pero también, estamos festejando porque venimos dando pasos en una transformación de la educación pública que nos parece importante. Cuando un sistema educativo trata de mejorar hay como tensiones, y estas tensiones se traducen, por un lado, en la cobertura, es decir llegar a más gente; por otro lado en la equidad, que lo que se les ofrece a unos no sea distinto de lo que se les ofrece a otros; y la calidad que lo que se ofrece sea tal”.

Según Florit, estas tres tensiones, estas transformaciones, fueron superándose año tras año, llegando a tener una mayor cobertura y un nivel de equidad para todos por igual, “pero faltaba saber si la calidad estaba asegurada”, en este sentido, apuntó el director general del CEIP, “las certificaciones de Cambridge, llevadas adelante por estos 400 niños pioneros de la educación púbica, está por demás comprobada”.