Los cursos a distancia llegaron para cambiar el formato de la educación. Se han cerrado muchas puertas pero se han abierto otras, relatan las docentes de la escuela N°167 (Canelones Costa). Una de las maestras nos cuenta cómo es trabajar a distancia, las estrategias que han encontrado para organizar semanalmente el aula virtual y lo más importante: conservar el vínculo con el niño y con las familias.

Esta semana el Instituto de Formación en Servicio (IFS) comienza sus cursos y en ellos participarán 2556 docentes. A pesar de la emergencia sanitaria, todas las clases han sido replanificadas y se implementarán en modalidad virtual. Por otra parte, se retomaron las reformas del local del ex Liceo N°34, donde el IFS funcionará a partir de este año.

Comenzó la cuarta cohorte del curso de formación docente en Educación Inclusiva. Este tipo de instancias de formación permiten la creación de una red de docentes promotores de inclusión y a la vez estimula la producción e intercambio de prácticas de educación inclusiva en las escuelas, liceos y las escuelas técnicas de todo el país.

“Sostener la presencia y el vínculo es lo fundamental en la educación; es difícil, y mucho más en la virtualidad y con estudiantes en situación de discapacidad”, reconoció la Inspectora Nacional de Educación Especial, Graciela Riotorto. Pensar la educación a distancia y el acompañamiento de las familias es el desafío principal.

A pesar de las tres semanas sin clases, Primaria tiene abiertas 760 escuelas donde se reparten viandas y a su vez los docentes aprovechan para hablar con las familias o acercarles materiales. “Todos los maestros están trabajando y conectándose con los alumnos y sus familias”, resumió Irupé Buzzetti, directora general del CEIP, quien además destacó el rol vital de los maestros comunitarios llegando a los hogares en este contexto de crisis social.